lunes, 19 de marzo de 2012
2· TÁCTICA DEL RELATO: LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Es lícito entonces analizar estos cambios deliberados sobre la
novela y tomarlos como cuadro de intencionalidad. En suma, ver qué
hay más allá del propio relato, y veremos que encontraremos miedos
y obsesiones de Hitchcock, pero además una genialidad
cinematográfica en la que se ha definido como su película más
personal e íntima.
El cine de Hitchcock se estructura en base a la percepción
subjetiva del propio film y el espectador, en este punto se encuentra
su propuesta más valiosa. La contradicción es muy interesante,
pues es “cine de autor” que se estructura sobre el concepto de “cine
de espectador”.
La narración se estructura desde la total subjetividad de
Scottie. No se responde a nada que el propio Scottie no se
pregunte a si mismo (excepto el Hitchcockleak de la carta de Judy,
que orienta al espectador a la preguna ¿cómo va a ser descubierta
ahora Judy? en detrimento del elemento sorpresa que supondría
desvelar esta información al final del film). Salvado este escollo –la
“filtración” de la carta de Judy-, el resto de la narración consiste en
usar los estímulos subjetivos que empatizan directamente con el
espectador desde su identidad, o mejor dicho sobre su identitividad
o facilidad de empatizar con un personaje. En este caso la narración
posee una sintaxis inquietante, enfermiza, obsesiva. Convenimos
que la realidad del relato se construye en términos negativos y
siniestros, y el espectador accede a las sensaciones con un patrón
determinado: sentir esto, siniestramente.
No hay nada que satisfaga más al espectador, que la
formulación narrativa orientada. Por decirlo de un modo que se
entienda mejor: respuestas disfrazadas de preguntas. Si además los
dispositivos de fascinación se orientan a la muerte, el amor y el sexo
–”la santísima trinidad”-, la estimulación del individuo se optimiza y
correctamente conjugados permiten que el espectador perciba de
manera personal y directa el relato, provocándole emociones y
sentimientos asociados.
En este sentido, el procedimiento de un chiste es el ejemplo
perfecto. Cuenta con estos factores para acometer su propósito
final: causar la risa.
Los elementos un relato son numerosos y muy diversos,
ocuparíamos un tratado analizando cada uno. Hay un libro muy
recomendable escrito por el profesor González Requena, Cine
Clásico, manierista y post-cásico que recomiendo a los que busquen
un análisis más detallado de la película.
En este caso nos conformaremos con un breve análisis de
los personajes, sabidos como los principales dispositivos de
fascinación.
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